Hicimos la app de finanzas que nosotros queríamos usar

Lalanna es mexicana, la hacemos un equipo chico y nació de un problema propio: ninguna app nos duró más de dos semanas.

Por qué existe Lalanna

Las apps que probamos pedían una de dos cosas: capturar cada gasto a mano o entregarle a un tercero las credenciales del banco. La primera se abandona en dos semanas; la segunda no la queríamos hacer ni nosotros. Así que construimos la que faltaba: le escribes por WhatsApp lo que gastaste —o le mandas una nota de voz, o la foto del ticket— y queda registrado. Y si prefieres ponerte al día de un jalón, subes el PDF de tu estado de cuenta y la IA lo convierte en movimientos categorizados, con el saldo cuadrado.

Quién está detrás

Somos Andrés y Bernardo, dos socios en México. No hay un call center ni un equipo de ventas: cuando escribes al soporte, te contesta alguien que también escribe el código. Eso tiene una ventaja para ti: lo que reportas se arregla en días, no en trimestres.

Registrar tiene que costar cero

Es nuestra regla número uno. Ninguna función importa si mantener la app al día se siente como tarea. Por eso el asistente vive en WhatsApp, por eso se importa tu estado de cuenta o el Excel con el que llevabas tus cuentas, y por eso las categorías se aprenden solas de lo que tú corriges.

Tus datos son tuyos

Los montos, los conceptos, los nombres de tus cuentas y tus datos personales se guardan cifrados (AES-256) con una llave derivada por usuario: un volcado de la base de datos no dice nada de ti. No vendemos datos, no los compartimos con anunciantes y la plataforma va sin rastreadores a propósito. Los cobros los procesa Stripe: nunca vemos tu tarjeta.

Claridad antes que consejos

Lalanna te enseña tus números y te ayuda a planear; no te vende productos financieros, no mueve tu dinero y no da asesoría de inversión personalizada. Cuando algo es un estimado —el valor de tu depa o de tu coche, una proyección a diez años— lo decimos con esas palabras.

Precio sin letras chiquitas

Pruebas 15 días gratis sin tarjeta. Si te quedas, el precio de la renovación se anuncia junto al precio de entrada, siempre, y se cancela cuando quieras desde tu portal de pagos. Nos parece lo mínimo, aunque la industria haga lo contrario.